Consejos prácticos de conducción y descanso para sobrevivir a las “olas de calor”

El cambio climático provoca que cada vez con mayor frecuencia durante el verano nuestro país, y también buena parte de Europa, sufra las consecuencias de las llamadas “olas de calor”, periodos durante los cuales los termómetros alcanzan de forma sostenida temperaturas superiores a los 40ºC.

 

Durante el transcurso de estos eventos climáticos se hace difícil realizar una vida normal, ya que las altas temperaturas ponen en riesgo la salud de todas las personas y principalmente de los trabajadores, como es el caso de los conductores profesionales, que ejercen su actividad en el exterior.

 

Qué es una ola de calor

Las “olas de calor” son fenómenos meteorológicos sostenidos y extremos que por sus características tienen un gran impacto sobre la salud. Durante las “olas de calor” la exposición a altas temperaturas y la mayor intensidad de la luz solar pueden desbordar las capacidades de termorregulación de nuestros organismos, principalmente cuando se trata de trabajadores y personas vulnerables, provocando con ello situaciones de hipertermia o golpe de calor.

 

Riesgos para la salud de los conductores

- Edad. La edad es uno de los factores de riesgo durante las “olas de calor”. En España la media de edad de los conductores profesionales supera los 50 años, con un importante porcentaje importante de chóferes con edades por encima de los 55 años.

- Estrés térmico. El estrés térmico comporta un riesgo añadido para la salud y para la conducción. Un estudio realizado por el instituto alemán ADAC recoge, que cuando en el exterior la temperatura es de 35ºC en tan sólo unos pocos minutos en el interior de una cabina se puedan alcanzar los 50ºC.

- Menor capacidad de respuesta. Conducir con temperaturas de 35ºC ralentiza la capacidad de respuesta durante la conducción, de forma similar a como sucedería conduciendo con una tasa de 0,5 de alcohol en sangre.

- Desmayos. Conducir con altas temperaturas somete al sistema nervioso y circulatorio a importantes esfuerzos con el objetivo de refrigerar nuestro cuerpo y mantenerlo en temperaturas adecuadas. Esta mayor carga cardiovascular incrementa el riesgo de desmayos.

- Deshidratación. El calor excesivo y la sudoración, junto a un bajo nivel de hidratación, pueden provocar situaciones de deshidratación que generen una sintomatología de golpe de calor o de incremento de la temperatura corporal.

- Cansancio. Hasta el 60% de los conductores afirma sufrir síntomas de agotamiento extremo cuando se ven obligados a trabajar con altas temperaturas. Más que nunca durante estos periodos es fundamental cumplir con los tiempos de conducción y descanso.

 

Consejos para superar las “olas de calor”

- Primero ventilar y después enfriar. Antes de activar el sistema de climatización es necesario reducir la temperatura interior de la cabina abriendo puertas y ventanillas. Nunca dirigir el flujo del aire frío hacia el cuerpo.

- Evitar el “choque térmico”. Poner el aire acondicionado a tope puede parecernos la mejor solución en los momentos de más calor, pero para los médicos no es la mejor idea. Cuando existe una gran diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de la cabina los conductores están expuestos a sufrir lo que se conoce como “choque térmico”.

Los expertos aconsejan que la diferencia de temperatura en ningún caso exceda los 6-7ºC. Con el calor los vasos sanguíneos se dilatan con el fin de disipar la temperatura corporal y los cambios bruscos provocan desajustes cardiovasculares no deseados.

- Periodo de aclimatación. Cuando se ha circulado mucho tiempo con la temperatura interior de la cabina a unos 20ºC, antes de abandonarla con temperatura ambiente de 40ºC es necesario un periodo de aclimatación para evitar una dilatación rápida de los vasos sanguíneos y una caída brusca de la tensión arterial.

Durante 10-15 minutos es aconsejable subir gradualmente la temperatura del habitáculo con el fin de reducir los riesgos del “choque térmico”.

- Buena hidratación. Agua, zumos y otros líquidos refrescantes no deben faltar en la cabina. Con altas temperaturas no son aconsejables las bebidas con un alto aporte calórico, como tampoco es aconsejable la ingesta de bebidas alcohólicas. Tampoco son un buen remedio las bebidas congeladas, porque pueden provocar un “choque térmico” en el estómago.

- Aire acondicionado de estacionamiento. Los sistemas de climatización de estacionamiento que funcionan al margen del motor son muy aconsejables en verano. Estos dispositivos permiten realizar los descansos disfrutando del adecuado confort climático.

- Dieta ligera. Con altas temperaturas hay que evitar las comidas pesadas y con exceso de grasa y apostar por una alimentación ligera, fácilmente digerible y donde no falten las frutas en abundancia. El tándem calor y comidas copiosas incrementa los riesgos de somnolencia y fatiga al volante.