Nace un Grupo de Trabajo Europeo para impulsar la presencia de las mujeres en el transporte por carretera

Una nueva plataforma reúne a organizaciones del sector logístico para eliminar las barreras que frenan a las conductoras profesionales y hacer del transporte una profesión más segura, atractiva e inclusiva.

 

El pasado 16 de julio se celebró la reunión inaugural del Grupo de Trabajo sobre el Bienestar de la Mujer, una iniciativa puesta en marcha dentro de la Iniciativa Europea para el Bienestar, promovida por ESPORG. Al frente de este proyecto está Druselia Betea, directora de EWELLIN, que ha reunido a organizaciones de referencia en el sector para abordar de forma conjunta los obstáculos que enfrentan las mujeres que se dedican al transporte profesional.

La idea de fondo es sencilla pero al mismo tiempo ambiciosa: si toda la cadena logística trabaja unida, es posible atajar la falta de conductores que sufre el sector al mismo tiempo que se avanza hacia una mayor igualdad de género. Este Grupo nace con la voluntad de escuchar directamente a las conductoras y traducir esa experiencia en medidas concretas que beneficien tanto a las mujeres como al conjunto del sector.

Pocas mujeres al volante y descansos poco seguros

Durante el encuentro, la representante de la IRU explicó que las mujeres apenas representan un 4% de los conductores de camión en Europa, pese a contar con mejores estadísticas de seguridad que sus compañeros. Entre las razones que explican esta baja presencia están los estereotipos, la falta de referentes femeninos y unas condiciones de trabajo poco adaptadas a sus necesidades. Como respuesta, la IRU ha presentado una carta de compromiso específica para mujeres en el transporte, acompañada de guías prácticas para las empresas.

Uno de los datos más llamativos del encuentro tiene que ver precisamente con esas condiciones. Buena parte de las conductoras encuestadas expresan su preocupación por la falta de limpieza en las áreas de descanso y por sentirse amenazadas mientras paran en la carretera. El grupo coincidió en que mejorar las infraestructuras debe ir de la mano de la formación, la mentoría y un mayor control del cumplimiento de las normas.

Una realidad compartida a ambos lados del Atlántico

La situación no cambia mucho al otro lado del océano. Representantes del instituto estadounidense ATRI aportan datos que confirman el mismo patrón. Apenas un 4,7% de los conductores de larga distancia en EEUU son mujeres, de nuevo con mejores cifras de seguridad que el resto. Entre los problemas detectados destacan la falta de zonas de aparcamiento seguras y las escasas facilidades para conciliar la vida laboral y familiar.

Frente a estos retos compartidos, el Grupo también ha podido conocer y compartir experiencias concretas que ya están dando resultado, como una academia turca de formación para conductoras que combina financiación pública y privada, con incentivos para facilitar su acceso al empleo. Este modelo se plantea como posible referencia para otros países de la región del Mar Negro, mostrando que las soluciones prácticas pueden replicarse más allá de sus fronteras de origen.

La experiencia de quienes ya están al volante

La jornada también dio voz a quienes viven esta realidad a diario. Caroline Baugniet, conductora profesional y fundadora de un programa de mentoría para mujeres en Bélgica, aportó una mirada práctica capaz de conectar los datos y las políticas con el día a día de las conductoras, poniendo el foco en la comunidad y el bienestar personal.

El grupo de trabajo, formado inicialmente por IRU, ATRI, BSEC-URTA y ESPORG, ha invitado a otras organizaciones del sector a sumarse tras el verano para seguir avanzando en investigación, soluciones prácticas y formación que impulsen un cambio real y duradero para las mujeres en el transporte por carretera.