Zacarías, conductor profesional y un ejemplo de superación

La vida en la carretera está hecha de kilómetros, desafíos, pero también de historias personales que dejan huella como la de Zacarías, un joven conductor de camión riojano de 27 años que ha encontrado en los camiones no solo su profesión, sino su forma de vida.

 

Zacarías siempre tuvo claro que su camino estaría vinculado a los motores. Primero fueron las motos, después como mecánico en un taller de coches y, finalmente, en la conducción de camiones. Para él, conducir no es solo una profesión, sino una forma de vida que le brinda libertad y la posibilidad de descubrir mundo. Sin embargo, hace dos años, un accidente cambió su vida de manera radical.

 

Hoy, Zacarías nos recibe con una sonrisa mientras espera que carguen su camión. Entre el bullicio del muelle y el ajetreo del día a día, compartimos un rato de conversación para conocer de cerca su historia: sus inicios, ese momento que marcó un antes y un después, y la ilusión de seguir recorriendo la carretera.

 

Para empezar Zacarías, háblanos un poco sobre ti y cómo llegaste a ser conductor de camión.

Desde pequeño siempre me gustó todo lo relacionado con la automoción. Tan pronto como pude empecé a conducir motos, uno de mis grandes hobbies. Durante mi etapa de formación, hice un cursillo de mecánica, pero al trabajar en el taller me di cuenta de que lo mío no era estar ahí y lo que realmente me apasionaba era conducir. Siempre me atrajeron los motores en general y por eso decidí dedicarme a ser conductor de camión profesional.

 

Podemos decir que tu pasión viene de muy joven. ¿A qué edad empezaste con el camión?

Exacto. A los 21 años ya me saqué el carné y a los 23 me subí a un camión por primera vez. Al principio iba acompañado de mi jefe que me enseñaba a maniobrar en curvas cerradas, entrar en obras complicadas y conducir por espacios estrechos. Tras apenas unos días de aprendizaje, hice mi primer viaje en solitario, lo recuerdo como si fuera ayer, hice una entrega en una universidad en Madrid. La verdad es que fue todo un reto entre coches mal aparcados y calles estrechas, pero esa experiencia confirmó que estaba en el lugar correcto.

 

Eres la excepción, en general vemos que los jóvenes no ven atractivo en esta profesión. ¿Qué les dirías?

Entiendo que muchos jóvenes no vean atractiva este trabajo, porque es una profesión dura y muchos prefieren trabajos más cómodos. Pero yo les diría que se animen a mirarla con otros ojos: no solo como un empleo, sino como una forma de vida que te da libertad, aprendizaje y la oportunidad de formar parte de un sector que seguirá siendo imprescindible en el futuro. Para todo aquel que tenga vocación, esta profesión no le va a fallar.

 

Además de tu vocación por la carretera, tienes una clara pasión por la tecnología. ¿De dónde viene ese interés y cómo lo combinas con tu trabajo como conductor?

Me gusta todo lo relacionado con el mundo digital y las redes sociales, experimentar con aparatos audiovisuales: cámaras, micrófonos, drones, todo lo que tenga que ver con grabar y crear contenido. Soy bastante curioso con la tecnología y siempre estoy probando nuevos accesorios que me permitan contar mi punto de vista en la carretera desde mis redes sociales.

 

Volviendo a tu vida en la carretera… tu día a día era bastante normal hasta que llegó un momento que lo cambió todo hace dos años ¿Podrías contarnos qué pasó en el accidente que marcó un antes y un después en tu vida?

Ese día llegué de trabajar pronto y decidí ir a pasar la tarde en el gimnasio. La verdad es que no recuerdo nada de lo que sucedió en sí, solo tengo la imagen de estar volviendo a casa en moto y de repente despertarme en la UCI, sin saber bien qué había pasado.

Todo lo demás me lo contaron después: un búho real me golpeó en la cara mientras conducía en la carretera, perdí el control de la moto y terminé chocando con el quitamiedos del lado opuesto. Fue un golpe durísimo. Sufrí múltiples fracturas, pasé seis meses hospitalizado y perdí una pierna. Esta mala experiencia no solo transformó mi rutina y mi cuerpo, sino que también me obligó a replantearme mi manera de vivir y afrontar mi pasión por la carretera.

 

Tras el accidente, tuviste que pasar por una recuperación larga y complicada. ¿Cómo viviste esos meses?

A nivel físico la recuperación fue un camino largo y exigente. Tenía la cadera rota, el brazo, varias vértebras y costillas. Estuve meses sin poder moverme ni sentarme. Pero poco a poco, con operaciones, rehabilitación y mucha paciencia, fui saliendo adelante.

A nivel mental fue muy duro también, en mis momentos de soledad, mi cabeza no paraba de pensar y darle vueltas a qué iba a ser de mí.

Con el tiempo, una de mis mayores preocupaciones empezó a ser si alguna vez podría volver a conducir ya que nadie me podía garantizar que fuera posible. Recuerdo que lo primero que hice al salir del hospital fue pedirle a un amigo su coche automático. Aunque solo fuera un trayecto corto, volver a conducir me hizo sentir de nuevo yo mismo. Fue un verdadero soplo de energía y esperanza.

 

Tras superar esos momentos más difíciles, llegó el momento de recuperar tu vida, tu rutina… y tu pasión por el camión ¿Cómo fue ese proceso de volver a conducir?

El proceso fue extremadamente largo. Tuve que hacer un sinfín de trámites con la DGT, de revisiones médicas e incluso acudir a una autoescuela adaptada en Barcelona. Tantos trámites con tantas entidades diferentes hicieron que me sintiera perdido en muchas ocasiones, cada uno me decía una cosa y me ponía una cara diferente. Fue un camino complicado, lleno de incertidumbre y de una inversión económica casi inalcanzable que no sabía si me iba a servir para algo. Pero finalmente, todo el esfuerzo y la dedicación valieron la pena: “ya llevo un mes de vuelta al trabajo”.

 

Vemos la motivación y la ilusión que transmites.

La verdad es que estoy en un momento que valoro cada pequeño gesto: el simple hecho de poder moverme por mí mismo, de tener esa independencia que antes daba por sentada, hoy lo considero un milagro. Ya no pierdo tiempo en enfados absurdos… he aprendido a base de golpes lo que de verdad importa en esta vida. Y te aseguro que nada, absolutamente nada, lo veo igual que antes.

 

Para finalizar, nos gustaría que compartieras, desde tu experiencia, un mensaje para quienes se están enfrentando a dificultades en estos momentos, ¿Qué les dirías?

Que todo en esta vida pasa, incluso lo que hoy parece insuperable. Los momentos más duros son solo etapas y con el tiempo se ven desde otra perspectiva. Lo importante es aprender a vivir el presente, valorar cada instante y no dejar nada para después, porque el mañana nunca está asegurado y siempre hay motivos para seguir adelante.

 

La historia de Zacarías es mucho más que la de un conductor que ha vuelto a ponerse al volante tras un accidente. Es la demostración de que la pasión, el apoyo humano y la resiliencia son capaces de devolvernos a nuestro camino incluso cuando todo parece perdido. Su relato recuerda que la vida puede cambiar en un instante, pero también que existe la posibilidad de empezar de nuevo.

Desde TDRJOBS queremos expresar nuestro agradecimiento a Zacarías por compartir su historia y su aprendizaje. Sus palabras son una gran inspiración y es un ejemplo de superación para todos.