España es uno de los países con más kilómetros de alta velocidad en Europa y en el mundo, solo por detrás de China. Pero, ¿qué pasa con sus carreteras? ¿Qué es más importante: construir más kilómetros o mantener lo que ya tenemos?
Estudios recientes estiman que más de la mitad de las carreteras españolas están deterioradas, de las cuales, muchas necesitan arreglos con urgencia.
Mientras se invierte en alta velocidad, se descuida una de las principales cadenas de suministro: el transporte por carretera. La Federación Tarraconense de Transportistas (FEAT) se ha pronunciado al respecto y ha declarado que necesitamos recursos para mantener y potenciar lo que ya tenemos, tanto en transporte ferroviario como viario. Lo ha dejado claro: no es cuestión de competencia, sino de invertir también en lo que realmente importa.
Las carreteras de la red principal están agrietadas, y las secundarias, aún peor. El asfalto envejecido y mal conservado desgasta los vehículos y aumenta el riesgo de accidentes; el exceso de vegetación provoca desprendimientos, dificulta la visión de las señales y oculta a los animales. Solo por el mal estado de las carreteras, el consumo de combustible aumenta hasta un 12 %, un gasto importante y completamente innecesario.
El problema no es inaugurar más kilómetros, sino invertir en algo no prioritario y dejar que se deteriore una de las bases más importantes de suministro de España y Europa.
Según el Observatorio del Transporte y la Logística en España, estudios respaldados por el Instituto Nacional de Estadística afirman que el transporte por carretera representa entre el 94,6 % y el 97,1 % del sector del transporte, lo que confirma que es, de lejos, la fuente de suministro más importante del país. ¿Es inteligente descuidarla de esta manera?
¿Qué pasaría si las carreteras se arreglaran y se mantuvieran correctamente?
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- Menos accidentes: carreteras en buen estado reducen riesgos.
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- Menor desgaste de vehículos: se reducirían gastos en reparaciones y mantenimientos innecesarios.
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- Mayor eficiencia logística: carreteras en buenas condiciones permiten un transporte rápido y seguro.
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- Mejoras en las condiciones de trabajo: Rutas más seguras y confortables para los transportistas y conductores, atraería talento más joven al sector.
En conclusión, invertir en carreteras no solo mejora las condiciones de trabajo, sino que también aumenta la productividad y la economía de nuestro país.